Los hijos no llegan a todo
Trabajan, tienen niños y la visita diaria se ha vuelto imposible. Una cuidadora cubre esas horas y les mantiene informados.
Hostafrancs · Sants-Montjuïc, Barcelona
Hostafrancs cabe en menos de medio kilómetro cuadrado: la Creu Coberta, el mercado y la plaza de España quedan a pocos minutos a pie. Aprovechamos esa cercanía para que tu familiar siga haciendo su vida con una cuidadora por horas, de día o de noche, elegida para él.
Mireia Mascaró coordina los cuidados en Hostafrancs desde la oficina de El Prat de Llobregat.
Te llamamos en menos de 24 horas para entender la situación.

Cuida Sant Josep es un negocio de la Família Saló Català que trabaja con familias desde 2010. Hostafrancs es un barrio pequeño y denso, con fincas de varios pisos alineadas a lo largo de la Creu Coberta y calles cortas donde todo el mundo se conoce. Allí lo que más piden las familias es que alguien de confianza acompañe al mayor en su rutina de siempre. Buscamos a esa persona, la presentamos en casa y seguimos cada caso. También atendemos el resto del distrito de Sants-Montjuïc.
Casi siempre hay un detonante: una caída, un ingreso, un despiste serio. Pero también llaman hijos que viven fuera del barrio y ya no pueden pasar a diario por casa de sus padres.
Trabajan, tienen niños y la visita diaria se ha vuelto imposible. Una cuidadora cubre esas horas y les mantiene informados.
Bajar del piso a la Creu Coberta se ha convertido en un esfuerzo y la persona empieza a quedarse en casa.
Deja el fuego encendido, repite preguntas o se pierde en un trayecto conocido. Es hora de tener compañía estable.
Cuando uno de la pareja cuida del otro sin descanso, un respiro familiar evita que caigan los dos.
Organizamos la atención domiciliaria según lo que la persona ya no puede hacer sola y lo que todavía quiere seguir haciendo. En un barrio tan compacto, muchas tareas se resuelven a pie: mercado, farmacia, banco o misa del domingo.
Te atendemos todos los días en el 933 93 90 68, también por WhatsApp. Estudiamos el caso de Hostafrancs en menos de 24 horas.
En un barrio donde el mercado, la parroquia y los vecinos están a dos calles, salir del piso significa perder muchas referencias a la vez. La cuidadora a domicilio mantiene ese mundo cercano y da atención de uno a uno.
Hostafrancs está repartido entre dos centros de servicios sociales del Ajuntament: el norte del barrio va al CSS Numància y el sur al CSS Cotxeres de Sants. Allí se inicia la valoración de dependencia y se solicita el SAD municipal. Te ayudamos a entender el trámite y a completar las horas que falten.
El barrio debe su nombre a un hostal que abrió a mediados del siglo XIX un hombre de Hostafrancs de Sió, en la Segarra, para los viajeros de la carretera de Madrid. Hoy es un barrio residencial muy compacto, con comercio de proximidad y fiestas propias que los mayores viven con intensidad.
Atendemos todas las calles del barrio, de la Gran Via al carrer de Tarragona y hasta el límite con Sants. Muchas familias tienen a los padres en Hostafrancs y a los tíos en la Bordeta o en el Eixample: coordinamos los dos casos juntos.
El padrón municipal de enero de 2026 cuenta 3.312 vecinos de 65 años o más en Hostafrancs, el 19,5 % de sus casi 17.000 habitantes.
El Mercat d'Hostafrancs, proyectado por Antoni Rovira i Trias, abre a la Creu Coberta. Ir a comprar con la cuidadora es una forma sencilla de mantener la movilidad.
Las fiestas del barrio se celebran desde 1857. Muchas personas mayores quieren seguir participando cada año, y la cuidadora puede acompañarlas a los actos que les hacen ilusión.
Hostafrancs pertenece al área sanitaria Barcelona Esquerra, cuyo hospital de referencia es el Clínic. Acompañamos a las consultas externas y hacemos vetlles durante los ingresos.
Los casos de Hostafrancs dependen de nuestra oficina de Barcelona, en El Prat de Llobregat, a unos 11 km y unos 13 minutos por carretera. Mireia Mascaró coordina desde allí la visita a domicilio, la selección de la cuidadora y las suplencias.
Empezamos por la modalidad que encaja hoy y la cambiamos cuando haga falta. Sin contratos cerrados ni mínimos de meses.
Un par de horas al día bastan a veces: ducha, comida preparada y una salida por el barrio.
Entre 4 y 10 horas para quien no puede quedarse solo mientras la familia trabaja.
Presencia nocturna para vigilar el sueño, acompañar al baño y evitar caídas de madrugada.
Una cuidadora que vive en el domicilio y cubre todo el día, con sus descansos organizados por nosotros.
Desde 2010 hemos aprendido que cuidar bien es escuchar a la persona mayor, respetar su casa y dar a los hijos tranquilidad con información clara.
Mireia Mascaró conoce el caso desde la primera visita y es tu contacto directo.
Revisamos referencias y entrevistamos a cada cuidadora antes de proponerla.
Si la titular se da de baja o se va de vacaciones, otra ocupa su lugar.
No hay permanencia mínima: ajustas el servicio a lo que necesitas cada mes.
La nota media que nos ponen las familias en sus reseñas públicas.
Cuatro pasos sencillos, con la misma coordinadora de principio a fin y sin papeleo innecesario para la familia.
Nos explicas quién necesita ayuda, en qué calle vive y qué te preocupa.
Conocemos a la persona en su piso y vemos baño, escaleras y rutinas.
Horarios, tareas y perfil de cuidadora por escrito, para decidir con calma.
La coordinadora presenta a la cuidadora y revisa cómo van las primeras semanas.
“Muy contentos con la ayuda a domicilio que nos están dando para mi padre. La chica que viene es un encanto, siempre con una sonrisa y con mucha paciencia. Nos han hecho todo muy fácil desde el primer día.”
Maria EncarnaFamilia usuaria“Queria hacer un cambio de cuidador por vacaciones y atendieron mis peticiones al momento. Todo perfecto de momento!”
Ricard PontsFamilia usuaria“Des del primer contacte telefònic ja s'aprecia la seva manera de fer; amb empatia i gran sensibilitat.”
Marc P.Familia usuariaTe escuchamos, visitamos el piso y te proponemos una cuidadora adecuada. Tú decides sin presión y puedes cambiar de idea cuando quieras.
Rellena el formulario y te llamamos para concretar la visita a domicilio. Es sin compromiso y te llevarás un plan claro por escrito.
¿No encuentras tu duda? Llámanos al 933 93 90 68.
Depende de la zona del barrio. Desde que se desdobló el servicio en Sants, la parte norte de Hostafrancs la atiende el CSS Numància y la parte sur el CSS Cotxeres de Sants. En cualquiera de los dos se pide la valoración de dependencia y el SAD municipal.
Sí. El Clínic es el hospital de referencia del área a la que pertenece Hostafrancs. Si nos avisas antes del alta, preparamos la llegada a casa: cuidadora, horarios y, si hace falta, noches las primeras semanas mientras la persona recupera fuerzas.
Lo valoramos en la visita. Una cuidadora puede ayudarle a subir y bajar con seguridad los días de salida y organizar las compras para que no tenga que cargar peso. Si las escaleras ya no son viables, planificamos una rutina que le mantenga activo dentro de casa.
Desde 2 horas al día. Es una opción habitual para empezar: ayuda con la ducha, la comida preparada y un paseo por la Creu Coberta. Si más adelante hace falta más, pasamos a apoyo diurno, noches o cuidadora interna sin volver a empezar el proceso.
Claro. Salir a comprar al Mercat d'Hostafrancs o bajar a los actos de la Festa Major forma parte de la vida de muchas personas mayores del barrio. Lo incluimos en el plan porque mantiene la movilidad, el ánimo y el contacto con los vecinos.
Te la proponemos después de conocer a la persona, pero la última palabra es de la familia. Si con el tiempo no hay buen entendimiento, buscamos a otra cuidadora y la presentamos en casa para que la transición sea tranquila.
Sí, con experiencia en Alzheimer y otras demencias. Saben reconducir la ansiedad de la tarde, evitar que la persona salga sola desorientada y mantener rutinas estables, algo que en un barrio tan conocido como Hostafrancs ayuda a que se sienta segura.
Sí, es el respiro familiar. Cubrimos unos días, unas semanas o fines de semana concretos para que la persona que cuida habitualmente descanse. Conviene avisar con tiempo, sobre todo en verano, para presentar a la cuidadora antes de empezar.