Hijos en otra ciudad
Cuando los hijos viven lejos, cada visita es un viaje. Una cuidadora hace de ojos en casa y les cuenta qué tal ha ido la semana.
Vilanova de Bellpuig · el Pla d'Urgell
En Vilanova de Bellpuig, casi tres de cada diez vecinos tienen 65 años o más. El pueblo ha perdido población desde 1920 y muchos hijos viven ahora en otros sitios. Les acercamos una cuidadora que entra en casa con respeto, y una coordinadora que informa a la familia sin que tenga que estar allí.
Inma Bermúdez coordina los cuidados en Vilanova de Bellpuig desde la oficina de Lleida.
Pide una valoración sin compromiso
Te llamamos en menos de 24 horas para entender la situación.

Vilanova de Bellpuig tiene 1.149 habitantes, y 327 han cumplido ya los 65. Es un pueblo con casco antiguo de calles estrechas, donde el vecindario se conoce y se cuida, pero también donde muchas familias viven lejos de sus padres y solo pueden venir los fines de semana. En Cuida Sant Josep, empresa de la Família Saló Català, llevamos desde 2010 al lado de las familias. Mandamos cuidadoras que trabajan con contrato y cuyas referencias hemos revisado antes: acompañan, asean, cocinan y avisan de cualquier cambio.
Con tanta gente mayor viviendo sola, los avisos suelen venir de fuera: un vecino que llama, una hija que nota algo raro por teléfono. Estos son los casos más frecuentes.
Cuando los hijos viven lejos, cada visita es un viaje. Una cuidadora hace de ojos en casa y les cuenta qué tal ha ido la semana.
En el pueblo hay 79 personas con 85 años o más. A esa edad, hasta encender la calefacción o bajar un escalón exige compañía.
Perder a la pareja cambia la casa. Una presencia diaria evita que la persona deje de comer bien, de salir o de hablar con nadie.
Tras un ingreso en Lleida, volver a casa exige apoyo con las curas y la medicación. Una cuidadora ayuda las primeras semanas.
El SAD público, gestionado por el Consell Comarcal, da un número limitado de horas y exige valoración previa. Nosotros empezamos rápido y adaptamos las horas a cada etapa, sin esperar a la resolución.
Llama al 973 73 83 49 o mándanos un WhatsApp. Respondemos todos los días y valoramos tu caso en menos de 24 horas.
Salir de Vilanova a los 85 puede ser un desarraigo doloroso. Si la salud lo permite, el cuidado en casa conserva vecinos, calles y rutina. Y si un día resulta insuficiente, te lo diremos y buscaremos contigo la opción adecuada.
Vilanova de Bellpuig tiene menos de 20.000 habitantes, así que los servicios sociales básicos son del Consell Comarcal del Pla d'Urgell, en el carrer Prat de la Riba, 1 de Mollerussa. Allí se pide la valoración de dependencia, el SAD y la teleasistencia. Te explicamos cada paso y cubrimos horas mientras llega la resolución.
Calcular el precio orientativoVilanova llegó a los 1.622 habitantes en 1920 y hoy tiene 1.149. La mayoría de quienes se quedan son mayores, lo que hace que la vida del pueblo gire alrededor de ellos, de sus rutinas y de la ayuda que reciben cada día.
Cubrimos todo el término y los municipios vecinos: Golmés, Miralcamp, Bellpuig o Arbeca. Si la familia vive en uno y la persona mayor en otro, la coordinadora visita ambos domicilios y organiza el servicio como mejor os convenga.
El casco antiguo conserva un trazado de calles estrechas. En algunas casas, moverse con andador o silla de ruedas es difícil, y lo vemos antes de empezar.
El pueblo tiene una Llar Municipal de la Gent Gran, un espacio de encuentro. Quien lo desee puede seguir yendo, acompañado por su cuidadora hasta la puerta.
El consultorio local está en el carrer del Pare Pacífic, 4, y depende del CAP Mollerussa. Para lo que no se resuelva allí, el centro está a pocos kilómetros.
La iglesia de Sant Pere Apòstol, del siglo XIV, marca el corazón del pueblo. Es un lugar de referencia para las celebraciones, y una cuidadora puede acompañar a quien quiera asistir.
Vilanova de Bellpuig se atiende desde nuestra oficina de Lleida, en el carrer Segòvia, 4: 39 km, unos 33 minutos por carretera. La coordinadora Inma Bermúdez acude al domicilio, presenta a la cuidadora y llama a la familia con cada novedad relevante, sobre todo si vive lejos.
Empezamos con lo que hace falta ahora y lo ajustamos según cambie la salud. Tú decides cuánto tiempo y con qué frecuencia, sin penalizaciones.
Desde dos horas al día para levantar, desayunar y asear, o para acompañar por la tarde y preparar la cena.
De cuatro a diez horas, para que la persona no pase el día sola. Incluye comida, siesta y un paseo corto.
Una persona vela la noche, atenta a levantamientos, baños y momentos de desorientación.
Vive en la casa y acompaña a todas horas. Sus descansos y vacaciones los cubre otra cuidadora del equipo.
Llama o escribe por WhatsApp al 621 63 03 91, también en festivos. Si surge una urgencia con la cuidadora, la resolvemos el mismo día.
La Família Saló Català está detrás de cada caso desde 2010.
Todas con contrato legal y con referencias comprobadas antes de empezar.
Ante bajas o vacaciones, otra cuidadora cubre el servicio sin dejar a nadie solo.
Puedes dejar el servicio cuando quieras, sin penalizaciones ni preguntas.
La coordinadora te llama y ajusta el plan cuando cambia la persona.
Sin papeleo largo y con la coordinadora en tu domicilio. Solo necesitamos que nos cuentes cómo es la persona.
Nos cuentas la situación y en menos de un día te damos una valoración inicial.
La coordinadora ve la casa, conoce a la persona y pregunta por sus hábitos.
Definimos horarios y tareas, y proponemos a la cuidadora que mejor encaja.
Repasamos cómo va el servicio y lo ajustamos las veces que haga falta.
“Muy contentos con la ayuda a domicilio que nos están dando para mi padre. La chica que viene es un encanto, siempre con una sonrisa y con mucha paciencia. Nos han hecho todo muy fácil desde el primer día.”
Maria EncarnaReseña en Google“Queria hacer un cambio de cuidador por vacaciones y atendieron mis peticiones al momento. Todo perfecto de momento!”
Ricard PontsReseña en Google“Des del primer contacte telefònic ja s'aprecia la seva manera de fer; amb empatia i gran sensibilitat.”
Marc P.Reseña en GoogleCuéntanos cómo está tu familiar y qué necesitáis. Preparamos un plan y una cuidadora, sin compromiso ni permanencia, y podemos empezar en pocos días.
Deja tus datos y la coordinadora te llamará para ir a ver la casa. Sin compromiso, con respuesta en menos de 24 horas.
¿No encuentras tu duda? Llámanos al 973 73 83 49.
En el consultorio del carrer del Pare Pacífic, 4, que depende del CAP Mollerussa. Para otras consultas hay que ir al CAP de Mollerussa, abierto de 8 a 20 h en laborables. Nuestra cuidadora puede acompañar a las citas y explicar a la familia lo que indique el equipo médico.
Llama al 112 o al 061. El CUAP anexo al CAP de Mollerussa atiende las 24 horas desde diciembre de 2024, y si hay ingreso, el hospital de referencia es el Arnau de Vilanova, en Lleida. Si la persona queda ingresada, podemos poner a alguien para hacer vetlles.
El Consell Comarcal del Pla d'Urgell, en el carrer Prat de la Riba, 1 de Mollerussa, porque Vilanova tiene menos de 20.000 habitantes. Allí se solicita la valoración, el SAD y la teleasistencia. Te ayudamos con los papeles y cubrimos horas mientras esperáis.
Es un caso frecuente. La coordinadora visita a tu madre, te llama para acordar el plan y elegimos juntos a la cuidadora. Después te avisamos de cualquier novedad por teléfono o WhatsApp, y no hace falta que estés presente para que el servicio empiece.
Sí. La coordinadora revisa antes la casa, mira cómo son los accesos y las escaleras y comenta con la familia qué cambios ayudarían. En calles estrechas donde no llega un coche, la cuidadora acompaña a pie y adapta los paseos a las fuerzas de la persona.
Valoramos el caso en menos de 24 horas. Hacemos la visita a casa cuando la familia pueda y, con el plan claro, la cuidadora suele empezar en pocos días. Si hay un alta hospitalaria cercana, nos organizamos para que llegue a casa acompañada.
Sí. Contamos con cuidadoras con experiencia en demencia, que mantienen rutinas estables, evitan riesgos como los fogones o las salidas sin compañía y proponen actividades de memoria. La coordinadora revisa el plan con la familia según avanza la enfermedad.
No. El servicio puede ampliarse, reducirse o terminar cuando la familia lo decida. Si la cuidadora no encaja, se cambia, y si tiene una baja o vacaciones, garantizamos la sustitución para que la persona mayor no se quede sin atención.