Un piso demasiado grande
Pasillos largos, alfombras y habitaciones lejanas aumentan el riesgo de caída. Una cuidadora ordena el espacio y acompaña en los desplazamientos.
Eixample · Barcelona
El Eixample suma más de 60.000 vecinos de 65 años o más, y uno de cada tres de los de 75 vive solo. En pisos grandes de finca, con techos altos y escaleras de mármol, una cuidadora por horas o interna devuelve seguridad y compañía a la persona.
Mireia Mascaró coordina los cuidados en Eixample desde la oficina de El Prat de Llobregat.
Te llamamos en menos de 24 horas para entender la situación.

Somos una empresa familiar, la de la Família Saló Català, dedicada desde 2010 a cuidar a personas mayores en su domicilio. El Eixample es un distrito de contrastes: pisos de más de cien metros con habitaciones que dan al patio de manzana, y también viviendas más modestas en calles laterales. Lo mismo ocurre con las familias, a veces con hijos a diez minutos y otras con hijos en otra ciudad. Por eso cada caso empieza con una visita de la coordinadora, que valora la casa, la persona y el apoyo que ya existe.
Con tantos vecinos mayores, las historias se parecen. Repasamos las que más nos plantean las familias del distrito cuando por fin deciden buscar una cuidadora para su padre o su madre.
Pasillos largos, alfombras y habitaciones lejanas aumentan el riesgo de caída. Una cuidadora ordena el espacio y acompaña en los desplazamientos.
Aunque vivan en Barcelona, no siempre pueden llegar entre semana. Una cuidadora cubre las mañanas o las tardes que la familia no alcanza.
Uno de cada tres mayores de 75 del distrito vive solo. Al perder a la pareja, la casa se hace grande y las comidas y las rutinas se descuidan.
Olvidos, confusión con las horas o miedo a salir. Una cuidadora con experiencia en demencias mantiene rutinas y avisa de cualquier señal.
La cuidadora sigue el plan que se pactó en la visita. Si la salud cambia o aparecen nuevas necesidades, la coordinadora lo ajusta, da instrucciones claras a la cuidadora y os avisa de lo que cambia.
Escríbenos por WhatsApp o llama al 933 93 90 68. Contestamos todos los días y fijamos una visita a tu domicilio cuando te vaya bien.
Muchos mayores del distrito viven en un piso donde han criado a sus hijos, con recuerdos y vecinos de décadas. Con cuidado en casa mantienen el entorno y la familia decide con tiempo si algún día hace falta un cambio.
El Ajuntament atiende el Eixample con cinco centros de servicios sociales: Sant Antoni, Nova Esquerra, Antiga Esquerra, Dreta-Fort Pienc y Sagrada Família. Cuál te corresponde depende de tu dirección. Llama al 900 922 357 para pedir cita, y allí se valora la dependencia y se tramitan el SAD y la teleasistencia. Nosotros te ayudamos a preparar la solicitud.
El Eixample tiene 276.986 habitantes según el padrón de 2026. El 21,9 % pasa de los 65 años, y 11.110 personas ya han cumplido los 85. Es un distrito de trama regular, con manzanas achaflanadas, de gran extensión y dividido entre dos áreas hospitalarias.
Atendemos los seis barrios del distrito y las zonas limítrofes. Cada uno tiene un ambiente distinto: del Eixample más señorial a los barrios con más vida de mercado y comercio de proximidad.
Los barrios de la izquierda dependen del Clínic. Los de la derecha, como la Dreta, Fort Pienc y la Sagrada Família, dependen de Sant Pau y del Dos de Maig.
Sant Antoni, Nova Esquerra, Antiga Esquerra, Dreta-Fort Pienc y Sagrada Família. El de tu dirección tramita la dependencia y el SAD, y es donde se pide cita por teléfono.
Muchas viviendas están en edificios de más de cien años, con escaleras anchas de piedra o ascensores añadidos después. La coordinadora revisa el acceso en cada visita.
Más de 16.700 vecinos de 65 años o más viven solos. Una cuidadora es, para muchos, la persona que ve a diario y que se da cuenta de los cambios.
Nuestra oficina de Barcelona, en El Prat de Llobregat, está a unos 13 km y 17 minutos por carretera del Eixample. La coordinadora, Mireia Mascaró, hace la visita a domicilio, elige a la cuidadora y sigue cada caso, incluida la cobertura de bajas y vacaciones.
Desde unas horas sueltas hasta una presencia continua. Se empieza por lo que necesitáis hoy y se modifica cuando cambie la situación, sin complicaciones.
Desde dos horas diarias, para el aseo, la comida, la compra o un paseo.
Entre cuatro y diez horas, para quien necesita compañía y ayuda durante casi todo el día.
Alguien despierto en casa para acompañar al baño, tranquilizar y evitar caídas nocturnas.
Convive con la persona y atiende día y noche, con descansos y relevos bien organizados.
Es la nota que dejan las familias. La conservamos con un seguimiento regular de cada domicilio y escuchando siempre la opinión de la persona mayor sobre su cuidadora.
Valoramos cada caso en menos de 24 horas desde la primera llamada.
Contrato, alta y referencias revisadas antes de la primera jornada.
Bajas, vacaciones y cambios de cuidadora quedan cubiertos por nosotros.
Puedes ajustar las horas o pausar el servicio cuando lo necesites.
Tienes a una persona concreta que conoce el caso y responde.
Un proceso corto y claro, con una coordinadora que te acompaña desde la primera llamada hasta que la cuidadora está instalada.
Nos explicas la situación de tu familiar y lo que os preocupa.
La coordinadora conoce a la persona y revisa el piso y el acceso.
Recibes horario, tareas y el perfil de cuidadora más adecuado.
La cuidadora empieza y la coordinadora revisa contigo cómo va.
“Muy contentos con la ayuda a domicilio que nos están dando para mi padre. La chica que viene es un encanto, siempre con una sonrisa y con mucha paciencia. Nos han hecho todo muy fácil desde el primer día.”
Maria EncarnaFamilia usuaria“Queria hacer un cambio de cuidador por vacaciones y atendieron mis peticiones al momento. Todo perfecto de momento!”
Ricard PontsFamilia usuaria“Des del primer contacte telefònic ja s'aprecia la seva manera de fer; amb empatia i gran sensibilitat.”
Marc P.Familia usuariaCuéntanos qué necesita tu familiar en el Eixample y cuándo. La coordinadora os visitará y os dará una propuesta clara, sin que os comprometa a nada.
Deja tu teléfono y te llamamos. Iremos a casa, conoceremos a la persona y te dejaremos por escrito un plan de cuidado para que lo valores con calma.
¿No encuentras tu duda? Llámanos al 933 93 90 68.
Depende de tu dirección. El distrito tiene cinco: Sant Antoni, Nova Esquerra, Antiga Esquerra, Dreta-Fort Pienc y Sagrada Família. Llamando al 900 922 357 te indican el tuyo y te dan cita. Allí se tramitan la valoración de dependencia, el SAD y la teleasistencia.
El Eixample está partido en dos áreas de salud. En la parte izquierda, incluida Sant Antoni, el hospital de referencia es el Clínic. En la derecha, con la Dreta, Fort Pienc y la Sagrada Família, lo son Sant Pau y el Dos de Maig. Acompañamos en el ingreso, de día o de noche.
La coordinadora hace un seguimiento regular y os informa de cualquier cambio en la salud, el ánimo o las rutinas. Además, la cuidadora anota lo que ocurre cada día. Si algo os preocupa, llamáis a la coordinadora, que conoce el caso.
Al contrario: se puede aprovechar. En la visita revisamos las zonas de riesgo, como alfombras, pasillos oscuros o el baño, y proponemos cambios sencillos. Si necesita una cuidadora interna, un piso amplio facilita darle una habitación propia.
Sí. La cuidadora va con la persona a su centro de atención primaria, sea cual sea el barrio, escucha al médico y la enfermera y comparte con vosotros lo que se ha hablado. Es muy útil cuando la familia no puede salir del trabajo.
El SAD público se concede tras la valoración de dependencia y las horas son limitadas. Una cuidadora privada se contrata según lo que necesitéis, con horario flexible. Muchas familias combinan ambos, y os ayudamos a hacerlo sin perder tiempo.
Sí, cubrimos noches, fines de semana y festivos. El teléfono se atiende todos los días. Si la persona necesita vigilancia por la noche o la familia no puede los fines de semana, lo organizamos con turnos fijos y un mismo perfil de cuidadora.
Sí, y sin coste añadido. Hablamos con la persona y la familia para entender qué no funciona, y presentamos a otra cuidadora que se adapte mejor. La coordinadora hace el relevo con un periodo de traspaso para que no haya cortes.